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Transforma tu baño en un espacio más limpio, luminoso y seguro con la selección de mamparas para bañera de Saneamientos Pereda. Diseñadas para evitar salpicaduras y mantener el calor, en nuestro catálogo encontrarás desde paneles fijos de estilo minimalista hasta modelos abatibles, correderos o plegables que se adaptan a cualquier distribución.
Todas nuestras mamparas están fabricadas con vidrio templado de alta resistencia para garantizar calidez y seguridad. Encuentra la solución ideal que mejor encaja con tu estilo y revaloriza tu espacio con las máximas garantías de durabilidad.
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Elegir la mampara adecuada para tu bañera es una decisión clave para garantizar la funcionalidad, la seguridad y el estilo de tu cuarto de baño. A la hora de seleccionar el modelo perfecto, es fundamental tener en cuenta aspectos como el tipo de apertura, el grosor del cristal y la distribución de tu espacio.
La durabilidad y la seguridad son pilares esenciales en la equipación del baño. Nuestras mamparas incorporan vidrio templado de seguridad, diseñado para ofrecer una alta resistencia ante impactos. Además, la mayoría de nuestros modelos cuentan con tratamiento antical integrado, una tecnología que repele las gotas de agua y evita la acumulación de cal y suciedad, reduciendo el tiempo de limpieza y manteniendo el cristal transparente por más tiempo.
Las mamparas ofrecen una estanqueidad superior, evitando filtraciones de agua al suelo. Además, son más higiénicas, duraderas, fáciles de limpiar gracias al tratamiento antical y aportan una mayor sensación de amplitud y luminosidad al baño.
El grosor recomendado para paneles fijos suele ser de 6 mm a 8 mm para garantizar máxima estabilidad. En mamparas correderas o abatibles, el grosor habitual oscila entre 4 mm y 6 mm para no sobrecargar los rodamientos y permitir un deslizamiento fluido.
Para conservar el tratamiento antical, se recomienda secar el cristal con una rasqueta de goma tras cada uso y limpiarlo periódicamente con agua y un jabón de pH neutro. Evita el uso de estropajos abrasivos o productos químicos agresivos (como lejía o salfumán).